sábado, 30 de julio de 2005

Mi secretaria

¿Qué escribo? Decidí escribir sobre mi secretaria.
Así que temprano en la mañana lo conversé con mi socio para que me ayudase a escribir sobre nuestra secretaria. 
Encontraba que había suficiente material para escribir un breve pero contundente relato sobre ella. Es una verdadera caja de sorpresa. Una de las cosas que más nos divertía era adivinar en qué condiciones física o anímica llegaría en la mañana del día siguiente. Sobria o con una resaca y llevando a cuesta un desafortunado mal humor. Se diría que no era nada de señorita cuando la veíamos aparecer por el umbral de la puerta con una amargura de tener que presentarse en el trabajo en vez de irse a dormir a su casa. Su apariencia era elocuente para darnos a entender que tipo de juerga era la que vivió la noche anterior. Si pudiéramos definir cual es la condición que más representaba su entorno, era los Lunes.
Y la forma, por dios, cuando se le atravesaba un cliente en la cabeza, no existía ser en la tierra en hacerla entender que eso no era prudente, que el cliente siempre tiene la razón. Para ella era una gracia. Pero debíamos soportarla, al menos por un tiempo, porque ese fue el compromiso con un cliente que cobró un sentimiento resentido y mediante un pacto extraño la contratamos cómo secretaria. 
Habíamos decidido tenerla un tiempo más y pactar con ella un retiro programado, con mucha suavidad, porque si lo hacíamos con brusquedad, lo más probable es que antes de irse decida vengarse con sus propias manos y rompa cuanto papel importante crea que existe en la oficina. Ya nos había contado que lo había hecho antes, entonces no existía ni la menor duda que así sería.
Esa mañana llegué decidido. Me senté frente al computador y rápidamente comencé a escribir sobre ella. 
- Pero y si lo lee. - Comentó mi socio.
- Si, esa es la idea. Es para que lo lea.
- No te lo recomiendo, - me dijo - se vengará.
- Pero no tengo porque decir que es ella. Le agrego un par de cosas que no corresponde a ella y ya está.
-¿ Cómo que cosa?
- Bueno, cuento que es desconfiada.
- Oye, pero si ella lo es. No confía ni en su madre.
- Entonces cuento que es alcohólica y que llega borracha a la oficina.
- Y, ¿Qué le falta?.
- Entonces que cometió un robo de proporciones.
- Y cuando fingió un autorobo y se quedó con la plata de los sueldos.
- Entonces que está obsesionada de celos con su marido y el marido no la pesca.
- .... y?....
- Entonces que le pega a todas las amigas porque el marido les coquetea.
- Que pelea todos los días con el guardia porque filtrean con la mamá cuando viene a verla.
- Que es despistada, que viene en el auto del papá y se va de vuelta en micro.
- Que tiene cómo treinta años y todavía usa el pase escolar.
- Que cuando finge el robo, argumenta que por misericordia no le robaron el anillo de oro pero sí las chucherías de lata.
- Que va de vacaciones a la casa de los familiares de las amigas sin que la inviten.
- Que ofrece llevar una caja de mercadería y vuelve con ella sin abrir.
- Que en los almuerzos, coludiendo con los garzones, come de los restos de otras mesas.
- Y?? decía mi socio, es ella.

Me quedé un buen rato frente al escritorio sin saber que hacer. Me di cuenta el calibre de secretaria  que tenía así que decidí no hacer ni un intento de escribir sobre ella. Decidí escribir sobre mi gatito regalón.

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