Caro y Adriana caminaban a su escondite en la plaza de las piedras a decidir qué harían con sus pretendientes. Estos se agrupaban como los a firme, los negociables y los falsos.
Caro y Adriana caminaban a su escondite en la plaza de las piedras a decidir qué harían con sus pretendientes. Estos se agrupaban como los a firme, los negociables y los falsos.
Era un barrio como muchos. Sus casas pareadas se alineaban ordenadamente al oriente y al poniente de la calle.