La Bachelet debe cruzar los dedos para que chile se sacuda con un terremotito, así recorre el país en el tren de la solidaridad comandada por Don Francisco.
Debe decir: “Pero si a todos los presidentes les toca uno, capaz que no pase y me retire con la encuentas por el suelo. Este
maldito TranSantiago”. La solución es que se quede callada. Si todos sabemos que el Transantiago lo heredó, pero cómo se le ocurre decir que el “instinto“ le decía que el TranSantiago fallaría. Esta bien que le den pataletas, camine rápido como pensando, que rete a los estudiantes leyendo, pero que no opine lo que piensa en la corteza superior del cerebro. Si eso es privado. El papa no mea en la plaza de San Pedro. Como se le ocurre decir que fue mal informada por los ministros de hacienda y transporte. Si los ministros son la continuación de ella. No son elegidos por el pueblo. Y por arreglarla como se desdicen después sus colaboradores, el mismo secretario Lagos, un día culpa a Espejo y al otro día no. Y cuando el transantiago se solucione, va a decir que en el fondo del corazoncito pensaba que si iba a funcionar.
La Bachelet está matando el género. Yo pienso que no todas las mujeres son así.
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