Casi todo mi entorno habla del transantiago y ya me estoy volviendo chicharra, hablo de lo mismo. Los sistemas son mas o menos parecidos, primero hay una idea, después una implementación o puesta en marcha y por otro lado existen los usuarios.
La idea es estupenda, moderna, óptima, inteligente: primero sacar del mapa a los choferes matones, prepotentes y delincuentes del antiguo sistema, luego sacar todos los recorridos inútiles y optimizar los viajes con el metro, lograr que "los metros" y las micros anden siempre llenas, no repletos, pero llenos, de tal forma que si se detecta una micro o el metro medio vacío, es porque algo anda mal y de inmediato optimizar. Troncales con calles exclusivas y con GPS, puntuales, que la gente ponga el reloj a la hora cuando pasa un bus. Los autos a calles secundarias. Luego viene la implementación, ahí aparecen los mediocres, los coimeros, los flojos, vuelven a aparecer choferes malacatosos, que no respetan al cliente, creen que ellos mandan, recorridos en manos de los mismos delincuentes de antes, sin ningún control, no cachan que significa frecuencia, no hay GPS, ni calles exclusivas, aun faltan micros y recorridos. O sea hay que distinguir la idea con la implementación. La idea fue buena la implementación como las pelotas. Y después vienen los usuarios. Los usuarios encuentran el metro sucio, cuando ellos mismos los ensucian, no respetan las colas antes de subir, las colas se forman con los usuarios, suben todos por atrás sin arrugarse, rompen las puertas y se sienten impunes. Antes demoraban hora y media, los de puente alto, por ejemplo, en llegar al centro, ahora cuarenta y cinco minutos, y sienten que es lento. Y pagan solo un pasaje. ¿Quién les da micrófonos? Los usuarios no saben medir el tiempo. Sería bueno que el metro a la florida o recoleta, o gran avenida, se estropeara y los usuarios ahí verían que el transantiago funcionaba. Y lo peor. A los usuarios se les convenció que el sistema es malo, que no hay que pagar, que hay que romper los buses, no respetar el sistema, y ¿quien los convenció? la UDI. Por ganar unos cuantos votos mas. El objetivo es convencer a la vieja guevona para que en las elecciones voten por la UDI. Vea la televisión y vea que la UDI habla que no funciona, que es una calamidad, que hay que terminar con eso. En circunstancia que funciona, mal pero funciona, arreglar un sistema es simple, los GPS y las micros se compran, las calles exclusivas se planifican, los choferes se educan. Pero citan a Lagos al parlamento y él fue de la idea, y la idea fue buena, hay que premiarlo y no enfrentarlo, la implementación fue de la Bachelet, a ella hay que colgarla. Y la UDI apuesta que el problema perdure hasta las elecciones. Hay que hilar fino antes de preferir.
La idea es estupenda, moderna, óptima, inteligente: primero sacar del mapa a los choferes matones, prepotentes y delincuentes del antiguo sistema, luego sacar todos los recorridos inútiles y optimizar los viajes con el metro, lograr que "los metros" y las micros anden siempre llenas, no repletos, pero llenos, de tal forma que si se detecta una micro o el metro medio vacío, es porque algo anda mal y de inmediato optimizar. Troncales con calles exclusivas y con GPS, puntuales, que la gente ponga el reloj a la hora cuando pasa un bus. Los autos a calles secundarias. Luego viene la implementación, ahí aparecen los mediocres, los coimeros, los flojos, vuelven a aparecer choferes malacatosos, que no respetan al cliente, creen que ellos mandan, recorridos en manos de los mismos delincuentes de antes, sin ningún control, no cachan que significa frecuencia, no hay GPS, ni calles exclusivas, aun faltan micros y recorridos. O sea hay que distinguir la idea con la implementación. La idea fue buena la implementación como las pelotas. Y después vienen los usuarios. Los usuarios encuentran el metro sucio, cuando ellos mismos los ensucian, no respetan las colas antes de subir, las colas se forman con los usuarios, suben todos por atrás sin arrugarse, rompen las puertas y se sienten impunes. Antes demoraban hora y media, los de puente alto, por ejemplo, en llegar al centro, ahora cuarenta y cinco minutos, y sienten que es lento. Y pagan solo un pasaje. ¿Quién les da micrófonos? Los usuarios no saben medir el tiempo. Sería bueno que el metro a la florida o recoleta, o gran avenida, se estropeara y los usuarios ahí verían que el transantiago funcionaba. Y lo peor. A los usuarios se les convenció que el sistema es malo, que no hay que pagar, que hay que romper los buses, no respetar el sistema, y ¿quien los convenció? la UDI. Por ganar unos cuantos votos mas. El objetivo es convencer a la vieja guevona para que en las elecciones voten por la UDI. Vea la televisión y vea que la UDI habla que no funciona, que es una calamidad, que hay que terminar con eso. En circunstancia que funciona, mal pero funciona, arreglar un sistema es simple, los GPS y las micros se compran, las calles exclusivas se planifican, los choferes se educan. Pero citan a Lagos al parlamento y él fue de la idea, y la idea fue buena, hay que premiarlo y no enfrentarlo, la implementación fue de la Bachelet, a ella hay que colgarla. Y la UDI apuesta que el problema perdure hasta las elecciones. Hay que hilar fino antes de preferir.
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