domingo, 3 de febrero de 2008

Año nuevo


Las noches de año nuevo inevitablemente me lleva a recordar una de mis peores “planchas” que me ha tocado vivir.


A pocos días de haber llegado a nuestra casa nueva, con dieciocho años y mientras lavaba con escobilla y jabón el auto estacionado en el antejardín de la casa, la vi pasar por la vereda adjunta al costado de la casa en reiteradas ocasiones….De inmediato reparé en ella…. Su figura y su porte me generaban esa sensación de contemplar algo inusual….Bastaron pocos cruces de miradas para que sus ojos claros quedaran grabados en mi retina….Ya la amaba….Recuerdo que era invierno y lo mejor estaba por ocurrir.
A media tarde escuché el timbre. Algo inusual para un recién llegado….Mientras me acercaba a la reja me percaté que era mi joven vecina.
Al salir a la vereda y saludarla observé que detrás de los pequeños arbustos estaba la niña qué recién en la mañana cruzaba por el costado de mi reja….La niña que ya amaba….El motivo de la visita era que se estaba consiguiendo un compás. Necesitaba terminar un trabajo este fin de semana y su compás se le rompió.
Mentira. No era el compás lo que quería. Proponía coquetamente para que yo le hiciera la tarea. Mentira. No era que yo le hiciera la tarea. Se cruzó con mi vecina y hablaron de mí.
Mentira. Se acercó a mi vecina y le pidió que nos presentara.
Supo que yo estudiaba ingeniería. Así que el compás era una buena excusa.

…Hola Raúl. Ella es Teresa….

Diálogos censurados por ser muy Corín Tellado.

Sin mucho esfuerzo aprecié en los ojos de Teresa que ella también me amaba.
Si las cosas estaban así de directas, pregunté cuál era su panorama para esta noche. Para qué perder más tiempos en conversaciones tan protocolares y rápidamente acordamos que ya entrada la noche nos juntaríamos a conversar más tranquilamente.

Fuimos a bailar y felices iniciamos un pololeo.

Al principio nos vimos muchas veces.…Pero al paso de las semanas nos perdíamos… Al verla pasar por mi vereda conversábamos nuevamente, caminábamos, pololeábamos….Otras veces distante….Le hablaba de comenzar nuevamente y ella solo asentía….A veces desconcertada y otras veces entusiasmada.

Los estudios me mantuvieron muy ocupado, era fin de semestre y pocas veces salimos en las noches a bailar….Me desconcertaba porque ella me recriminaba mi falta de entusiasmo y otras veces se mostraba distante.

Finalmente dejamos de vernos. Lo lamenté. No conversamos lo suficiente para conocernos. Saber de ella, sus gustos, sus intereses. Solo me quedó como recuerdo su belleza.

Llegó la noche de año nuevo y fui invitado por terceros a una fiesta que se realizaría precisamente en casa de Teresa….Una nueva oportunidad para verla.

Al llegar me recibió la mismísima Teresa. Nos abrazamos.

…Qué bueno que viniste. Te extrañé, muchísimo. 

Diálogos censurados por ser muy Corín Tellado.

Teresa, como dueña de casa, pasaba con bandejas para allá y para acá.
Con música estridente y a media luz en algunas pasadas se acercaba y muy feliz me convidaba un trago, me abrazaba, me besaba.
Ella misma pedía al encargado de la música que pusiera un lento. Se acercaba y bailábamos muy apretados.
Pero otras veces se mostraba escurridiza. Al cruzar tomaba su mano, atajándola y solo correspondía con un apretón tierno. Seguía su curso.
Ya tipo cuatro de la mañana estaba tan mareado que veía todo doble. Me parecía que ya estaba perdiendo la razón porque Teresa me decía ya vuelvo y aparecía por el otro lado del salón. Después conversaba con sus amigas y de pronto estaba bailando en medio de la pista.

Avalentonado y medio mareado decidí acercarme y aclarar si estábamos pololeando o qué.

Apenas se cruzó la tomé de la mano y en medio de sus protestas, casi a empujones, la saqué al patio. Cruzamos el parrón hasta la oscuridad del fondo y con la seguridad que estábamos solos la acerqué a mi cuerpo e intenté besarla….No respondía a mis besos.

La miré a los ojos y dije, muy calmadamente y tratando de modular
 ….Teresa, ¿qué significa esto?

….No soy Teresa….me dijo….Soy Angélica, su hermana gemela.

No puede ser. Quedé anonadado y avergonzado. Pero lo tomó con mucho humor. No dejó que me disculpara ni nada de eso.

….Qué horror, toda la noche equivocado tomándote a ti pensando que eras Teresa

….Es más…me dijo….durante estos meses varias veces me interceptaste y me hablaste….Nos dijimos cosas apasionadas y muchas veces me besaste
 ….Y porque no me dijiste, le increpé.
….No, porque a mí no me afecta. Mientras ella no sepa. Además yo te pedí el compás.
….¿Qué?
….No, mentira, esa fue Teresa.
….Diablos.
….Pero si una vez salimos a bailar. Con tú amigo Pedro y su polola. Y lo pasé bien
 Basta.…¿Qué va a pasar ahora?

Nos quedamos un ratito en silencio, mirándonos.

…Nada, me dijo, yo no diré nada.

Diálogos censurados por ser muy Corín Tellado.

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