domingo, 16 de octubre de 2005

La Calle


La calle se veía larga, clara e infinita. Es abril del 1973.
Sus habitantes eran solo los estudiantes que circulaban por la vereda sin dar muestras que dentro del liceo de efectuaba el plebiscito mas importante de los últimos
tiempos. Los autobuses y los autos bajaban la velocidad como precaución y buenas normas de urbanidad, pero de todas maneras no era la misma cantidad de estudiantes que solía agruparse en la vereda a lo largo de todo el frontis del colegio.
No era motivo entonces para preocuparse mayormente, sobre todo si el día era tan bello, algo tan poco acostumbrado en el clima valdiviano.
La radio Baquedano ubicada exactamente al frente del liceo no daba señales de mostrar interés por lo que estaba ocurriendo y la pareja de carabineros de punto fijo estaban mas preocupados de los niños que salían del colegio particular ubicado al final de la cuadra que de prevenir desordenes que ya se estaba haciendo frecuentes en la mismísima calle Arauco, donde se ubica el liceo. No existía ninguna razón para estarlo.
Siempre existen esas coincidencias que resultas ser bastante trágicas cuando los hechos no tienen nada que ver con las planificaciones pero el motivo principal del evento resulta tal cual se organizó. Ya era costumbre en este colegio, a diferencia de los otros, existiendo el mismo entusiasmo, marchas tomas, elección de centros de alumnos, etc. cuando se programa un acontecimiento culminante ocurre algún hecho que fracasa toda la expectativa pero no el hecho mismo, que se realiza con un frío entusiasmo. Un ejemplo, el nuevo centro de alumno, elegido a inicio de año, decidió recibir el mando el la jornada de la tarde, ya que el 80 por ciento de los ochocientos alumnos lo apoyada, pero por esas cosas del destino, faltaron algunos profesores claves, por lo tanto se enviaron los cursos a sus casas, el clima estaba horrible y además, como no hubo coordinación para elegir una hora adecuada, la mayoría de los cursos se encontraba en prueba por lo tanto retrasaron su llegada.
Como en definitiva solo se presentaron no mas de treinta alumnos, el traspaso se realizó en la mas absoluta reserva y más parecía una cruel broma que la culminación de una serie de acontecimiento que rodearon la elección misma, marchas, paros,etc.
Esta vez estaba ocurriendo exactamente lo mismo, se había planificado este plebiscito para reafirmar el centro de alumno lo destituirlo, como se estaba realizando en todos los lugares que existía alguna directiva. Se habían realizados todo tipo de asambleas, con bastante espectacularidad, concurrencia, discusiones y con la presencia de bastantes personas ajenas al liceo. Existía propaganda en todos los rincones, no solo del liceo, sino que todo el centro de valdivia, todo el mundo estaba al tanto, sobre todo si el liceo comercial se había ganado, con un universo de mil quinientos alumnos, con solo seis votos.
EL día había llegado, y la esperanza de que solo voten el cincuenta por ciento, se veía invadido de estudiantes de todos los cursos, que venían a clase como todos los días, en resumen se les había olvidado que el día era tan importante, y los padres nunca supieron parece, porque hasta las madres mas aprehensivas dejaron ir a sus niños a clase.
Así también sucedió con los profesores que no tomaron partido y se presentaron para dar más credibilidad al escrutinio. Para que decir de la policía, ni siquiera estaban atentos el par de carabineros de punto fijo.
Todos votaron llenos de entusiasmo, alguno gozaban su primera vez, ya que no lo habían hecho nunca, y como nunca la votación fue mas abultada y el triunfo fue amplio.
Comenzó todo. Todos los alumnos salieron a celebrar, sin percatarse que estaban rodeados por una serie de trabajadores con sus casco y cadenas en sus manos, algunos hasta con machete, que organizados y a la orden de alguna señal muda avanzaron pateando, golpeando y “tajeando” a cuando alumno se encontraba en el grupo.
Nada lograron con escapar, al otro lado de la calle se encontraron con otro grupo de trabajadores, mezclados con los mismo compañeros del otro bando, ejerciendo el mismo trabajo de golpear y golpear a toda niño que ese día había asistido a clases y se encontró con una votación tan importante.
La policía no aparecía, mientras la situación ya había perdido totalmente el control. El locutor de la radio del frente, se había asomado con micrófono en manos pidiendo que por favor pararan la masacre, quedando toda la ciudadanía estupefacta escuchando los gritos ahogados del locutor que no encontraba palabra para describir los hechos mientras pedía angustiosamente que alguien ponga fin a eso. Algunos vecinos dejaron entrar a los niños que lograban llegar a alguna casa, mientras las dueñas de casa limpiaban las heridas llorando de impotencia, "paren, paren, no sigan, que es esto, son solo niños", pero el apaleo seguía, se habían juntado todos los alumnos al centro de la calle recibiendo todo tipo de golpes de pie, puño y alguna rocas que caían sobre sus cabezas, por unos lanzadores apostados después de la línea de los que golpeaban.
Desde el edificio en construcción ubicado a mas de cien metros al final de la calle y con mas de cinco pisos de altura, salían volando desde su terraza sendas rocas desde el interior mismo.

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