Madrid. No la capital de España. Sino el juez del
fallo Frei. La polvareda que se levantó por el contundente fallo de ochocientas
y tantas páginas.
Cuando se condena a un proleta sea por un robo de
gallina, dinero o una herramienta la policía procede con las
averiguaciones necesarias y si las pruebas son circunstanciales, por ejemplo,
el peón ese día no fue a trabajar, o encontraron plumas en la cocina, son
pruebas suficientes para inculparlo. O en el otro caso, si aparece con ropa
nueva o arregló su tractor, se supone, si no prueba ingresos por otro lado, que
con el dinero robado adquirió la ropa o compró los repuestos (así opera SII). O
sea, en buen chileno, se deduce. Ni siquiera hay que preguntarle al inculpado.
Las pruebas son suficientes. Si ese día no fue a trabajar entonces andaba
robando la gallina, más si encontraron plumas en la cocina. Sin testigos,
fotos, grabación, nada. Se deduce. Y en la justicia se aplica lo que se llama
presunción. Se presume. Si el proleta hubiera tenido un buen abogado, se salva,
porque si no fue a trabajar, no necesariamente fue a robar gallinas, o las
plumas encontradas pueden tener cualquier origen.
El juez Madrid inicia su argumento suponiendo que el
gobierno de Pinochet es un régimen asesino. Letelier, Prat, y varios otros más,
fueron asesinados. Entonces ¿Por qué el caso Frei tenía que ser distinto? Se
sentó el juez en su escritorio y antes de escribir la primera frase el caso lo
tenía resuelto, ya había fallado. Fue primero el fallo y después la
investigación.
Recuerdo cuando Frei se internó en la clínica. Tenía
24 años, recién trabajando estable donde ninguno de mis compañeros de trabajo
dijo nada. Ya se sabía el caso de Neruda, pero ni en broma se comentó su asesinato. Para la operación de Frei no había nada extraño que pensar ya que era una intervención quirúrgica
casi ambulatoria. Lo dieron de alta, pero a las dos semanas regresó a la
clínica por complicaciones e infección. Ahí sí. Comenzaron las apuestas y las
especulaciones. De esta no sale vivo era el secreto a voces. Además estaba
fresquito el Caupolicanazo. Después que falleció nadie dijo nada con respecto a
quien fue y cómo fue.
El caso Letelier fue un poco emblemático, porque
cuando ya se comenzó a hablar de llevar al caso a la justicia a Contreras, se
especulaba que ninguna condena de tamaña característica iba a ocurrir. Jamás.
Bush padre era jefe de la CIA en ese tiempo. Se iniciaron
las averiguaciones del primer atentado extranjero en suelo americano, y más
grave aún, con un muerto estadounidense, la secretaria de Letelier. Los fiscales americanos que trabajaron
en el caso escribieron libros, con documentación detallada. Fechas, viajes, los
cubanos con sus idas y vueltas desde México, itinerario, entrada y salida de
agentes chilenos, todos ellos con documentación falsa. Pasando por Paraguay,
Uruguay, etc. Pidieron la extradición a Conteras, pero fue negada por no
existir pruebas. El haber encontrado plumas en el escritorio de Contreras no
era prueba para demostrar que se había comido la gallina. Como ocurría para la
mayoría de los proletas chilenos.
Pero los jueces chilenos, que estaban enojados porque
les habían enrostrado que les faltó coraje para afrontar a la dictadura
decidieron encontrar una hebra para poder desenrollar la madeja. No había
nada que averiguar si los fiscales americanos ya tenían todo resuelto, Pero
para la justicia chilena "las plumas" encontradas no era suficiente.
Hubo varios intentos de iniciar querellas, pero nada. Hasta que abrieron el
caso pasaportes. Por ahí siguieron la hebra. Con el asombro de todos los
chilenos el caso avanzó, hubo condena, pasó a la corte de apelaciones y posteriormente
a la suprema. Condenado.
Pero hasta el día de hoy sus partidarios alegan que
fue condenado por presunción. Sin pruebas.
Con el caso Frei lo mismo. Presunción.
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