Las calles de Santiago están plagados de conceptos. Recuerdo cuando se instaló uno de los primeros Mc. Donald en Plaza Vespucio, los jóvenes hasta inventaban dirección de la zona para acceder a tan prestigioso trabajo, porque los dueños del local así lo exigían, como si fuera un
club.Hoy estamos llenos de esos locales de calidad, de prestigio, de nombre gringo. En el centro de Santiago hay varios locales de comida rápida que no son gringos y, los dependientes, algunos esforzados trabajadores, quizás con apenas cuarto medio, se sienten acomplejados frente a los otros que trabajan en locales de Pizza, Kentaky, Mc Donald. Se sienten que están por debajo de los otros de nombre gringo. Así mismo, los dependientes de los locales de nombre gringo sienten que ya cumplieron la meta, se sienten lindos, ellos creen que no limpian piso ni mesas, sino que andan en motos (repartiendo), usan uniforme vistosos, pinchan con los compañeros y lo pasan chancho. Hablan en inglés pero suena español.
Ahora con la celebración de la noche de brujas nos pondremos mas gringo aun. Y el día de los muertos y el día de todos los santos terminaremos en un restaurante de estos almorzando comida chatarra pero en inglés. Yo sigo fanático de las empanadas, cazuelas, lomitos, completos, pebre, mote con huesillos y detesto comer cabrita en los cines.
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