jueves, 20 de abril de 2006

Huele mal

Tendrán que pagar a cinco millones de consumidores. Y hay cinco millones de personas que correrán a las casas comerciales en busca de sus dos mil y tantos pesos que le toca a cada uno.
Es decir, el dictamen judicial le dio una manito a esas casas comerciales obligando a esos cinco millones de consumidores a consumir, para que de esa forma se hagan efectivo el descuento de dicha suma. ¿Quien gana al final? ¿Los consumidores o las casas comerciales? Es una liquidación invertida. En vez de bajar los precios, se confunde en un descuento por dicho monto, con la diferencia que en las liquidaciones el consumidor decide si comprar o no, en cambio con un dictamen judicial, obligan a los cinco millones a consumir.
El castigo ideal es que por cada compra, en vez de hacer un descuento, la casa comercial done esa plata a algún organismo de beneficencia. Eso no habría ocurrido nunca. Ese no es negocio, es un castigo de verdad, y la idea que ganen las casas comerciales.
Por último que lo hubieran rebajado de la deuda de cada uno de esos cinco millones de consumidores. ¿Que pasa si nadie quiere ir a comprar? No se hace efectiva la multa.
Han escuchado las respuestas que da el director de SERNAC. Avergonzado porque sabe que la gente se pregunta ¿Cuando habrá cortado SERNAC?
Otra pregunta, ¿Cuando cortó el intendente Barrueto al no decretar la emergencia y así no suspender la maratón familiar organizada por LIDER?
Partimos mal.

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