En la oficina somos como veinte jefes de
proyectos y nos repartimos los proyectos sin ningún criterio, a lo mas por
orden de aparición. Los dueños de la empresa idearon un esquema bastante
entretenido para organizar grupos de trabajos. Asignan un jefe de proyectos y
este mismo aprueba o rechaza a su compañero asignado convenciendo al directorio con argumentos válidos. El directorio no acepta argumentos técnicos ya que para ellos todos son competentes.
este mismo aprueba o rechaza a su compañero asignado convenciendo al directorio con argumentos válidos. El directorio no acepta argumentos técnicos ya que para ellos todos son competentes.
Me tocó como compañera a Florencia.
Estaba molesto con ella porque en un proyecto
anterior, cuando fue jefa de proyecto, me rechazó como compañero, diciendo en
la reunión de directorio que yo era muy machista y siempre hacía comentarios
fuera de lugar con respecto a las mujeres. Quedé fuera de ese proyecto y perdí
un bono importante. Lo curioso es que nunca pensó que tarde o temprano me iba a
tocar a mí.
¿Qué argumento daría para rechazarla ahora?
Trataba de encontrar algo negativo en ella para argumentar. No solo es una
dama, sino que lo parece, gana mas que todos, feliz en su matrimonio, usa
desodorante, tiene buen aliento, saluda cuando llega y se despide cuando se
retira, es medianamente bien informada, no aburre. Ya me estaba dando por
vencido. Pero en una de las conversaciones sonó su celular y la llamó su hijo
mayor.
- ¿Cómo, tienes otro hijo?
- Si, es mi hijo mayor, de mi primer matrimonio.
Tiene dieciocho años.
- Y el menor tiene 4. O sea conoces a Roberto,
hace cuatro años.
- No, lo conocí exactamente hace 8 años. Estamos
el viernes de aniversario. Lo celebro en grande con mis amigos......
Alcanzó a notar que estaba hablando mas de la
cuenta así que se retiró.
En la reunión del lunes, frente al directorio
daba mi argumento para rechazar o aprobar la asignación de Florencia como mi
compañera de proyecto.
Le pregunté:
- ¿Tú tienes un hijo de cuatro años, verdad?
- Si, ¿Y?
- Y tú conociste a Roberto hace 8 años.
- Si ¿Y?
- Y según se sabe, tú fuiste a la inauguración
del nuevo edificio con tú primer esposo y eso fue hace exactamente 6 años.
- Si ¿Y? - Ya se estaba tostando, se veía en su
rostro. - Te aclaro de inmediato. Después de esa fiesta me separé oficialmente
y al año me fui a vivir con Roberto. O sea vivo con Roberto hace cinco años.
¿Que tiene de malo?
- Señores del directorio: ella dice que vivió con
su primer esposo hasta hace 6 años. Y por otro lado dice que conoció a Roberto
hace 8 años. Por lo tanto ella le puso los cuernos a su primer esposo durante
dos años. Yo la rechazo como compañera de proyecto por ser poco confiable, si
le hace eso a su esposo, que se puede esperar de un simple compañero de
trabajo. No me arriesgo.
El directorio, morboso e igual de machista que
yo, aprobaron el rechazo.
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