domingo, 22 de abril de 2018

El viaje tan esperado


Esteban lo había logrado. Peso a peso juntó el dinero para unirse al grupo que iría al paseo de fin de año que la empresa organizó y nada menos que a Brasil.
Durante estos últimos meses se privó de varias celebraciones y se mantuvo al margen de todas las actividades que significaba pagar arancel.

Para completar la suma tuvo que endeudarse con un préstamo bancario. 


Sin embargo Esteban estaba satisfecho. Desde su escritorio miraba alrededor preguntándose si el resto de sus compañeros estaban en su misma situación. Nadie comentaba nada porque así no influían en la decisión de los otros. Aunque todos se privaron por igual en las celebraciones o de participaciones pagadas era una incógnita conocer quienes lograron juntar el monto para viajar a Brasil. Se sabía que algunos por solidaridad no viajarían si su mejor amigo no se inscribía, por lo tanto todos decían que sí participarían para que nadie se reste por adhesión. 

El plazo se cumplió. Hoy era el día en que se firmaban los contratos realizando las transferencias respectivas. El plazo era a firme. El que no juntó el dinero simplemente no va y debía firmar una carta renuncia para los préstamos adicionales que la empresa otorgaba a los trabajadores, descontado por planilla, para completar la suma. Mañana a primera hora, con la planilla exacta se concretaba el contrato con la empresa de turismo para amarrar el itinerario, cupos, hoteles, los seguros y papeleos varios.


Cuando se percató que Patricio se acercaba a su escritorio pensó lo peor. Este le pidió hablar en privado. Caminaron hacia la cafetería y, en el pasillo, asegurándose que nadie estaba escuchando, le confesó que estaba en una situación difícil. Que mañana se cumplían varios plazos. Varios préstamos que aparecerían para embargo,  y por otro lado la hospitalización de su mamá que tenía que resolver, caso de vida o muerte. 

Esteban entregado preguntó 

- ¿Cuánto necesitas? 

- Lo que puedas. Ojalá el máximo. Ya veré como te lo devuelvo. Ese es ya mi problema. 

Si no le hubiera mencionado la hospitalización de su mamá Esteban se habría negado argumentando que los préstamos son manejable. El sindicato tramita préstamos de emergencia para otorgar a los trabajadores, siendo aval la empresa. 

Patricio arremetió con su jugada magistral. 

- No te compliques. Si o no. Si es no seguimos tan amigos como siempre. Dime que no y no te preocupes. Moviendo las manos tajante. 

- Tengo el monto del viaje. - Dijo Esteban. – Dame los datos y te lo transfiero.

- Gracias. Te lo envío por mail. Y no hablemos más de esto. 

Estaban volvió a su escritorio. Mientras realizaba la transferencia a su amigo Patricio secó una lágrima que cayó sobre el teclado. Ya está. 

Al otro día se envió por mail la lista de los trabajadores inscritos en el viaje. Patricio estaba en la nómina.

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